|
Constante Traverso
Abogado
Una de las principales herramientas de política económica está constituida por la política tributaria. Nuestros gobernantes tienen la obligación de formular una política económica en beneficio de todos; ésta debe ser eficiente e ir en la mejora de la económia nacional y el beneficio de las empresas y los ciudadanos. El adecuado diseño del régimen tributario nacional contribuye directamente con la mejora de la economía y por tanto en el crecimiento del país. Lamentablemente, al parecer tanto la reforma del Estado, como la reforma fiscal no constituyen prioridades para nuestros gobernantes.
Nuestro sistema tributario es muy complejo y hasta cierto punto irreal. Es imperiosa una reforma integral, la misma que a nuestro entender debe cimentarse sobre la base de tres pilares fundamentales: (i) La simplificación administrativa, (ii) La creación de estímulos para la formalidad; y finalmente el insentivo más importante para formentar el pago de impuestos está dado por (iii) El adecuado y transparente gasto del estado.
En suma, solo una tributación simple, universal y con gasto transparente, solucionará nuestra ya crónica problemática de evasión, informalidad y baja recaudación.
El tema planteado constituye una problemática común en gran cantidad de países en desarrollo; administraciones fiscales con criterios poco técnicos priorisan la recaudación, en desmedro del adecudo diseño de una afectación tributaria justa y razionable, que afecte la verdadera capacidad contributiba de las personas en este sentido, lamentablemente muchas veces se imponen tasas exageradas que afectan a cada vez menos; y no solamente no se fiscaliza al informal, si no que la magnitud de la afectación termina constituyendo un estímulo para éste.
|